POR QUÉ CON CABALLOS
Utilizamos a estos animales por su magnífico carácter y su demostrada capacidad para trabajar e interactuar con los humanos. Los caballos, de hecho, llevan formando parte del desarrollo de la humanidad durante milenios, habiendo llegado en determinadas épocas a no entenderse el día a día sin su participación. Hoy en día, nuestro estilo de vida está cada vez más alejado de la naturaleza y, por consiguiente, el contacto con los animales ha pasado a tener un lugar secundario. No obstante y por otro lado, en las últimas décadas se ha ido encumbrando al caballo como un elemento necesario e impagable para el tratamiento de mejora y mantenimiento en personas con diversidad funcional. Es a través de las distintas actividades organizadas, en las que intervienen caballos, donde se mejoran las áreas sociales, psicológicas, sensoriales y motoras.

Movimiento tridimensional y rotativo. Los movimientos de una persona que monta a un caballo al paso son casi idénticos a los de una persona caminando, es decir, prácticamente se reproduce el patrón tridimensional. Cuando se camina se sigue el mismo tipo de movimiento en la pelvis y en el tronco que cuando el jinete está sentado al centro del lomo del caballo. Estos movimientos rítmicos transmiten al jinete de 90 a 120 impulsos que estimulan física y neurológicamente todo su cuerpo. La transmisión de calor corporal (38º) provoca en el jinete relajación muscular en pelvis y miembros inferiores.

Estimulación neuro-sensorial. Interactuar con caballos representa para la persona unos momentos de entretenimiento y deporte, permitiendo que esa persona no se sienta parte de una terapia, obteniendo así toda su disposición para el aprendizaje. A la vez genera endorfinas, serotonina, dopamina y adrenalina, promoviendo la fijación de la atención, los mecanismos conscientes y las habilidades cognitivas finas, es decir, las que tienen que ver con la relación social y las que controlan la voluntad.
También nos permite trabajar de una forma muy eficaz el auto concepto, tanto en los niños como en los adultos. La autoestima es imprescindible para la evolución personal.

Gracias a la ayuda que ofrece el caballo, las personas son capaces de sentirse satisfechas con sus logros, descubren que pueden conseguir lo que se propongan y eso les ayuda a ganar confianza en sí mismos.
Normalmente cuando se habla de terapias ecuestres se cree que las personas que más se benefician son las que sufren grandes discapacidades físicas. Sin embargo, también se pueden beneficiar personas, ya sean niños o adultos, con problemas a nivel cognitivo, comunicativo, relacional, de autonomía personal, etc.

MODELOS DE DIVERSIDAD FUNCIONAL

LA FAMILIA 

SESIONES

CONTRAINDICACIONES